Performance de poesía erótica que conjuga un puesta en escena de poesía y música.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Mi mano... Tu mano...


Mi mano se ocupa de tu mano,
cuando la llevo
a los rincones que te esperan,
cuando, impaciente,
cumple tu tarea
de presumir de piel.

Ella no entiende
de amores que no llegan,
de bocas que no saben
pedir lo que desean.

Mi mano quiere el roce
que acaba con estrellas,
mi mano quiere huellas
que marquen el destino
en el que caerás...
...irremediablemente.

lunes, 15 de agosto de 2011

Erotismo Egipcio



¿Hay un momento más hermoso?
Estoy contigo
y tú inflamas mi corazón.
Tomarme y acariciarme
cada vez que entras a mi casa
¿no es eso el placer?
Cuando buscas tomar
mis caderas y mis senos
¡no los dejes!

Magnífico es el día en que nos pasamos apretados.
Los cientos de miles y los millones no son nada en comparación.
¡Oh, mi dios, mi amigo!
Qué dulce que es sumergirme,
bañarme delante de ti...
Dejarte ver mi belleza,
en mi túnica de lino real
cuando está mojada.

¡Ah! ven, ¡mírame!
Tu amor ha penetrado todo mi ser
como la miel sumergida en el agua
como la esencia que penetra las especias
como cuando se mezclan nuestras savias...
...pues el cielo hace ascender su amor
como asciende la llama en la paja
Y mi deseo es como el picotazo de un buitre.
Turbada está mi sangre.
La boca de mi hermana es un pimpollo.
Sus senos, manzana de amor,
Sus brazos, una rama viva
que me ofrece un lugar secreto.

¿Vas a partir porque quieres comer?
¿Qué eres, pues, tú, esclavo de tu vientre?
¿Vas a partir para cubrirte?
¡Pero yo tengo sábanas sobre el lecho!
¿Vas a partir porque tienes sed?
Toma pues mi seno.
Lo que contiene sobra para ti.
Mi corazón está lleno de tu amor.
Y como corrí para encontrarte
se me ha caído la mitad de mis trenzas.
Mi corazón te desea (Oh, hermano mío)
Y haré por ti lo que busques
¡Estaré viva en tu abrazo!

Poema de amor, escrito en Menfis o en Tebas hacia 1500 antes de Jesucristo, que revela la plenitud de un conocimiento erótico que es llevado más allá de la carne y de los ejercicios del sentimiento...

viernes, 12 de agosto de 2011

Cometas sin cometidos


Por contener,
contuvo a muchos hombres
sin haberlos tenido
y sin ser contenida,
retenida,
mantenida,
por ninguno.

Se abrían
las piernas
pero no se cerraban
los brazos.
Apenas retazos
de algo parecido a un acoplarse,
sin hacer coplas,
ni incurrir en cúpulas.
Lisa y llanamente
cópulas.

Mas bien una colisión
sin coaliciones.
Puro físico,
mera física de dos cuerpos
chocando saturnalmente
y expulsados,
de ese algo parecido al Paraíso,
con igual fuerza.

En algún lado
siempre quedan
los pedazos...

O no


No quiero meterme en tu vida.
No quiero llegar a tu casa con bolsas del supermercado,
ni ver tu nombre en la factura de la luz,
ni lavar las sábanas en las que, la noche anterior, me has amado,
o no.

No quiero meterme en tu vida.
No quiero saber a qué hora llegas cuando no llegas,
ni escuchar qué alarma has elegido para despertarte,
ni recoger la ropa que te has quitado, la noche anterior, para amarme,
o no.

No quiero meterme en tu vida.
No quiero decirte quien ha llamado mientras no estabas,
ni mezclar mi maquillaje con tu espuma de afeitar,
ni levantar las persianas que has cerrado, la noche anterior, para amarme,
o no.

Solo quiero que tú te metas en mí sin remediarlo,
que, diciendo mi nombre, tu lengua, busque la mía,
que los dioses hagan un conjuro para que no se nos acabe el deseo.
Y entonces, sólo entonces, puede que quiera lo que no quiero,
o no.


martes, 19 de julio de 2011

L´ombra di Firenze



Chi sa cosa sono i ricordi? 
A me mi è difficile distinguere tra dolci ed amari...

Ero sul treno che hai visto andarsene. 
Volevo aspettarti fino all´ultimo ma in vece son partita. 
Vedrai ancora il mio cuore tra i tuoi passi.

Sono sicura che l´anima di quello che siamo stati abita ancora a Firenze. 
In piú... L´abbiamo lasciata lí, protetta di noi stessi.
Ancora, quando piove in quella città, mi si umidisce un po l´anima...

Tornare a Firenze sarebbe come tornare a un fantasma che mi sta aspettando.
Lo spettro di un amore che non hai saputo mostrare e che io non ho saputo vedere.

¿Come si guarda in faccia a quel mostro che ancora viene dietro di noi?
Sospiri... E sí, è cosí como si vanno buttando via i fantasmi...
Ma, per favore, non sospirare vicino la mia bocca perché posso fargli ricrescere...

Ci sono parole, tra te e me, che non si possono dire in un´altra lingua.
Scusami si ancora lo chiamo amore...



¿Quién sabe qué son los recuerdos? 
A mí me es difícil distinguir entre dulces y amargos... 

Estaba en el tren que has visto irse. 
Quería esperarte hasta el final pero, en cambio, me fui. 
Verás aún mi corazón entre tus pasos.

Estoy segura de que el alma de lo que fuimos vive aún en Florencia. 
Es más... La hemos dejado allí, protegida de nosotros mismos. 
Todavía, cuando llueve en esa ciudad, se me humedece un poco el alma...

Volver a Florencia sería como volver a un fantasma que me está esperando. 
El espectro de un amor que no has sabido mostrar y que yo no he sabido ver.

¿Come se mira a la cara a ese monstruo que todavía está detrás nuestro?
Suspiras... Y sí, es así como se echan fuera los fantasmas... 
Pero, por favor, no suspires cerca de mi boca porque puedo hacerlos renacer...

Hay palabras, entre tu y yo, que no se pueden decir en otro idioma. 
Perdóname si aún lo llamo amor...

 

domingo, 10 de julio de 2011

Voyeur


 Figura de perfil - Ray Donley

…porque sé que me miras
Camino lentamente sobre mis tacones
Cuando paso por tu lado
Y como equilibrista voy oscilando mis caderas
Para hipnotizarte en su vaivén.

…porque sé que me miras
Voy cosiendo deseos en tus pupilas
Cuando se clavan en mi ruedo
Con ansias de tirar del hilo
Que te guíe hasta mi orilla

…porque sé que me miras
Voy mojando mis labios con mi lengua
Con la alevosía del sediento
Para secar tu boca
En un aliento abrasador

…porque sé que me miras
Mis pestañas se vuelven mariposas
Aleteando entre miradas de soslayo
Que buscan encontrarse con tus ojos
Como de casualidad

…porque sé que miras
…Y me gusta
Voy derribando tus murallas
A golpe de medias sonrisas
Para que, en lugar de tus ojos,
Sean tus manos las que me quiten la ropa…
Por fin.


viernes, 17 de junio de 2011

Elogio a la mujer brava



Por Héctor Abad 

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. 
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etcEn realidad, les tenemos miedo incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. 
La hembra con la que soñamos, que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bolas, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias). Un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. 
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo. 
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!  
Oro por que mis hijas sean de éste maravilloso grupo y encuentren hombres que sepan apreciar a esta clase de nuevas mujeres!!!




Héctor Abad nació en Medellín, Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre Héctor Abad Gómez (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de Salud Pública), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá. 
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