Performance de poesía erótica que conjuga un puesta en escena de poesía y música.

martes, 19 de julio de 2011

L´ombra di Firenze



Chi sa cosa sono i ricordi? 
A me mi è difficile distinguere tra dolci ed amari...

Ero sul treno che hai visto andarsene. 
Volevo aspettarti fino all´ultimo ma in vece son partita. 
Vedrai ancora il mio cuore tra i tuoi passi.

Sono sicura che l´anima di quello che siamo stati abita ancora a Firenze. 
In piú... L´abbiamo lasciata lí, protetta di noi stessi.
Ancora, quando piove in quella città, mi si umidisce un po l´anima...

Tornare a Firenze sarebbe come tornare a un fantasma che mi sta aspettando.
Lo spettro di un amore che non hai saputo mostrare e che io non ho saputo vedere.

¿Come si guarda in faccia a quel mostro che ancora viene dietro di noi?
Sospiri... E sí, è cosí como si vanno buttando via i fantasmi...
Ma, per favore, non sospirare vicino la mia bocca perché posso fargli ricrescere...

Ci sono parole, tra te e me, che non si possono dire in un´altra lingua.
Scusami si ancora lo chiamo amore...



¿Quién sabe qué son los recuerdos? 
A mí me es difícil distinguir entre dulces y amargos... 

Estaba en el tren que has visto irse. 
Quería esperarte hasta el final pero, en cambio, me fui. 
Verás aún mi corazón entre tus pasos.

Estoy segura de que el alma de lo que fuimos vive aún en Florencia. 
Es más... La hemos dejado allí, protegida de nosotros mismos. 
Todavía, cuando llueve en esa ciudad, se me humedece un poco el alma...

Volver a Florencia sería como volver a un fantasma que me está esperando. 
El espectro de un amor que no has sabido mostrar y que yo no he sabido ver.

¿Come se mira a la cara a ese monstruo que todavía está detrás nuestro?
Suspiras... Y sí, es así como se echan fuera los fantasmas... 
Pero, por favor, no suspires cerca de mi boca porque puedo hacerlos renacer...

Hay palabras, entre tu y yo, que no se pueden decir en otro idioma. 
Perdóname si aún lo llamo amor...

 

domingo, 10 de julio de 2011

Voyeur


 Figura de perfil - Ray Donley

…porque sé que me miras
Camino lentamente sobre mis tacones
Cuando paso por tu lado
Y como equilibrista voy oscilando mis caderas
Para hipnotizarte en su vaivén.

…porque sé que me miras
Voy cosiendo deseos en tus pupilas
Cuando se clavan en mi ruedo
Con ansias de tirar del hilo
Que te guíe hasta mi orilla

…porque sé que me miras
Voy mojando mis labios con mi lengua
Con la alevosía del sediento
Para secar tu boca
En un aliento abrasador

…porque sé que me miras
Mis pestañas se vuelven mariposas
Aleteando entre miradas de soslayo
Que buscan encontrarse con tus ojos
Como de casualidad

…porque sé que miras
…Y me gusta
Voy derribando tus murallas
A golpe de medias sonrisas
Para que, en lugar de tus ojos,
Sean tus manos las que me quiten la ropa…
Por fin.


viernes, 17 de junio de 2011

Elogio a la mujer brava



Por Héctor Abad 

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. 
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. 
La hembra con la que soñamos, que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bolas, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias). Un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. 
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo. 
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!  
Oro por que mis hijas sean de éste maravilloso grupo y encuentren hombres que sepan apreciar a esta clase de nuevas mujeres!!!




Héctor Abad nació en Medellín, Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre Héctor Abad Gómez (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de Salud Pública), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá. 

domingo, 29 de mayo de 2011

Hasta la Victoria siempre

Egon Schiele
Muchacha desnuda acostada con las piernas abiertas. 1914.
Pintura a la aguada y lápiz, 30.4x 47.2 cm.


Haceme la revolución y cantemos victoria a tiempo... 
el nuestro.

Hacé patria en mi cuerpo y te pariré raíces de gloria.
Vamos a encadenar nuestros cuerpos para alcanzar la libertad en un grito.
Porque la historia se escribe en la piel... 
y la mía son los mapas de tu guerrero.
La anarquía de mis ganas no tiene más ley que las tuyas.

Tu activismo está entre mis piernas... 
la causa de tu sedición.
Soy guerrillera en la patria de tu cuerpo.
Tus brazos son mis fusiles cuando tu cañón apunta insolente al bastión de mis lujurias.
Y en el lecho de nuestra independencia mis piernas serán la V de tus conquistas.



domingo, 22 de mayo de 2011

Sos mi tango

¿Qué será de esos dos que uno son a pesar de los des(a)tinos?

Fuiste el Cyrano de un tirano que me arrancó de tu lado...
Y en la sala César Tiempo se nos paró el reloj.
No sé como esperarte, en la penumbra de un tiempo vivo que parecía muerto.
Vení, quitame el antifaz que no me dejaba verte.
Hoy me visto de papusa porque hacen falta dos para bailar este tango...
***
Hablar de vos es hablar del barrio, del tango, de Walt Whitman y de mí...
Para mi sos el mate, el Tortoni, una esquina de encuentros doblada a destiempo...
Sos mis diecisiete, una lágrima adoleciendo sobre un vestido negro...
Sos el sentido de mi pelo negro alargándose hacia tus manos...
Sos los poemas callados, los besos atragantados, las miradas robadas a los bullicios que tan ajenos nos eran...
Sos el que vio a mis amores desde afuera y con la llave en la mano...
Sos los ojos que me saben de memoria y el custodio de mis debilidades...
Sos el bastión al que se aferran mis sonrisas cuando miran para atrás, el mojón para saberme el camino de regreso...
Sos las noches por la radio, el café y los escritos en mi diario.
Sos el Ulises que no sabe medir el tiempo pero sí, a dónde va.
Sos el que se perdió entre los pliegues de una falda que no le tocó levantar.
Sos el bandoneón que suena cuando mi corazón te late.
Sos Buenos Aires, los plátanos dando sombra en verano, la cigarra arrullando la siesta...
Sos la Avenida de Mayo en pleno abril...
Sos Corrientes y la 9 de Julio en un beso con olor a libro antiguo.
Sos un tango de Barracas, el Docke o Puente Alsina...
Sos un riachuelo imaginándose a la luna para mí...
Sos el laberinto empedrado camino del arrabal...
Sos las horas perdidas en la brisa de las noches de los barrios del sur...
Sos el café enfriándose entre palabras que, queriendo gritar amor, no lo nombran... y hay un mozo queriendo ser compinche de franeleos bajo la mesa...
Sos el humo chocando contra el ala de tu sombrero persiguiendo las notas de Piazzola.
Sos mi taura, mi gavión, mi compadrito...
Un amarguito compartido entre versos que escribimos para los dos...
Sos el Leteo para mis penas...
Sos el jazmín en la ventana de un amanecer de sábanas revueltas.
Sos un SOS desesperado al somos...
Sos el Gallo para esta Loba malherida dispuesta a salir de su guarida a la hora de tu canto...
Soy la Eva de la memoria de tus costillas.
Parecemos dos mareados en este cambalache de emociones.
Tengo la piel afinada para la melodía de tus manos...
Desandaremos los años para volver a caminarlos juntos...






La foto es de Mariano Ramos Mejía: Avenida de Mayo, Buenos Aires.

lunes, 9 de mayo de 2011

Como viejos amantes



Dile a tus ojos que no escuchen.
Que nuestro amor se sabe todas las verdades de memoria, 
aunque no las diga.

Me cambiarás por otra cuando envejezca. 
No digas que no, sé que lo harás, 
es irremediable, 
porque yo ya no seré la misma.

Pero ahora, por favor, no me lluevas tarde 
que contigo quiero 
desvestirme con urgencia 
y vestirme sin prisas.

Nos haremos el amor 
como en los viejos tiempos, 
el lugar al que regresa 
cada nuevo deseo de amarnos.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Orgasmos divinos



Recorre su cuerpo con sus propias manos,
como una divinidad recreándose a sí misma.

Baja una mano hacia su sexo.
Va al encuentro con Shiva.

El falo de este dios no se detiene.
La penetra con suavidad y firmeza
y asciende por su cuerpo.

Le realza los pechos
y ella se los toca, pezón a pezón.

La explosión del orgasmo
llega junto a un estallido de luz esmeralda
abarcando su ajna y el más allá…
 

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