Performance de poesía erótica que conjuga un puesta en escena de poesía y música.

martes, 28 de diciembre de 2010

Los polos de la piel


Ahora es, todavía, cuando me gustas.
Después, yo no sé qué será 
después de nuestras pieles.
Si serán capaces de fundirse
cual si fueran una
o se repelerán con tristeza
por haber querido amarse
y no haber sido.
Y, si las pieles se atraen y se gustan, 
¿qué será, entonces, de nosotros?
Siempre hay polos 
cuando dos se juntan
y hacerlos coincidir
y cómo,
es la pregunta.


sábado, 25 de diciembre de 2010

Pasión de lobos



Urgabas entre mis ropas
como lobo enardecido,
pedías para tu boca
mis pecados esparcidos.

Querias que yo te diera
mis manjares escondidos,
decias que te pidiera
dejarme los muslos mordidos.

Jugabas como un cachorro
en mi cuerpo conocido
y me dejabas a chorros
tus mieles de enloquecido.

No te cansaste de amarme,
ni yo de tus ganas locas,
cuando volviste a llamarme
para quitarme la ropa.

Me despeiné entre tus garras,
te agazapaste en mi lecho
y te solte las amarras
para encallar en tu pecho.

Esta pasion descarada
que no acaba de acabar,
que me deja alborotada
para volvernos a amar.

lunes, 20 de diciembre de 2010

No pido ya amor


Dejo de creer en el amor que me alimenta
por historias que prometieron cobijo
y me dejaron tiritando a tientas
y por eso al amor ya no le exijo.

No le pido al amor, ya, horas eternas
no le pido que anide entre msi ramas
que ya estan secas, ralas, muermas
por haber secado con tesón mis ganas.

Al amor incondicional ya no lo espero
por no saber amar sin condiciones
¡Ay amor, que ya no estás de enero a enero!
¡Ay amor, te pido hoy que me perdones!


jueves, 9 de diciembre de 2010

He salido al mundo, una bruja poseída...

"...Lo importante es quién recuerdo yo quién fuese..."
Hoy he descubierto a una poeta intimista, comprometida con sus letras y amiga de la muerte. Hoy descubrí a una mujer que, ya en los años ´60, podría haber sido cualquiera de nosotras hoy, en pleno Siglo XXI.
Seguramente incomprendida, como tantas de su época y, lo peor, incomprendida para sí misma, despiada con su propia piel. 
Pero todo aquello que una mujer puede sentir en su más profunda y terrible intimidad consigo misma, quedó escrito por el puño y la letra de Anne Sexton.
Ahora sólo dejo que sus palabras hablen por ella misma desde el más allá...

La Balada de la Masturbadora Solitaria

Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.


Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.


Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par en espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.


De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto, ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.


Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.


Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que se han casado.
De noche, sola, me caso con la cama.


Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.

Anne Sexton



El título es un verso perteneciente a su poema "De ésas..." (1969)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los lunares y la luna



Se acabaron las noches

de contar lunares, 

ahora cuento lunas 

esperando amaneceres 

y le canto al amor 

que es sólo uno 

y en todos los lugares.


martes, 9 de noviembre de 2010

Time


"Todo tiene su momento, y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo e reír; tiempo de lamentarse y tiempo de danzar; tiempo de esparcir las piedras y tiempo de amontonarlas; tiempo de abrazarse y tiempo de separarse; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de tirar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz". (Eclesiastés)


Hay distancias que no lo son. 
Hay distancias que acercan de otra forma. 
El cuerpo y la mente sienten una separación pero en el espíritu hay un lazo reforzándose que prescinde de la razón, que prescinde de la materia, porque crece dentro de un vacío que no es tal, porque es como esos silencios plagados de gritos, de preguntas, de susurros y, sobre todo, de recuerdos.
Hay distancias que son necesarias para recrear ciertos lazos. 
Hay distancias que, aunque parezca contradictorio, los refuerzan.
El tiempo no existe, ni siquiera la realidad que crees real... 
En el espíritu todo ES.

sábado, 27 de marzo de 2010

Yira, yira

Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera...
(Antonio Machado)


Me dió vueltas la vida
Será que saqué tantas sortijas
que el carrousel no dejó de girar por mucho tiempo
y me mareé.

Ahora no sé de que lado estoy,
si bajarme del pegaso
o subirme en el avión.

Te busqué andando contra el mecanismo
y creo que tu andabas buscándome también,
pero en sentido contrario.

Esperemos a que el guarda se duerma
y paremos la calesita
para poder bajarnos de esta rueda loca
y encontrarnos en la paz
del que mira desde fuera...

...pero que, al fin y al cabo,
es quien decide
cuando quiere volverse a subir.



 

domingo, 21 de febrero de 2010

Brujas, meigas, sorgiñak, hechiceras, magas, lobas…

Búhos, lechuzas, sapos y brujas. Demonios maléficos y diablos, espíritus de las nevadas vegas. Cuervos, salamandras y meigas, hechizos de curanderas... Fuego de almas en pena, mal de ojo... olor de los muertos, truenos y rayos. Ladrido del perro, anuncio de la muerte... pie del conejo. Pecadora lengua de la mala mujer casada con un hombre viejo. Infierno de Satán y Belcebú, fuego de los cadáveres en llamas... pedos de los infernales culos... Vientre inútil de mujer soltera, maullar de gatos en celo, pelo sucio de cabra mal parida…
(Así inicia el conjuro de la queimada.)

Cuando era pequeña las brujas no pasaban de leyenda y de vivir confinadas en los cuentos. Nos enseñaban que las brujas eran feas y malas y, como tales, debían ser castigadas para que todos pudiéramos vivir felices. Pasaron los años y me convertí en la Maga y luego en una Loba incapaz de callar sus aullidos… Y es así como, andando a cuatro patas, conocí cosas mucho más interesantes de las que se pueden ver si andas en dos.
No hace mucho tiempo descubrí una historia, un episodio que ocurrió a escasos metros de donde ahora vivo pero hace 4 siglos atrás.
El 7 de noviembre de 1610, en Logroño, la Santa Inquisición quemaba en la hoguera a 11 personas acusadas de herejía. Eran “Las brujas de Zugarramurdi”, una aldea al norte de Navarra, en donde España linda con Francia. Allí corre el Arroyo del Infierno que indica el camino hacia las cuevas en las afueras de la aldea. Allí las "sorgiñak" (brujas vascas), se reunían para celebrar los "akelarres" (palabra vasca que significa "prado del macho cabrío") danzando de manera desenfrenada a la luz de las hogueras y al son del txistu y el tamboril. Cuentan que solían tener lugar actos sexuales y que a ello se unía el alcohol, del que se dice corría en abundancia, junto con los alucinógenos y otro tipo de drogas distorsionadoras del comportamiento humano, como la mandrágora, que se consumían a través de pócimas y otros brebajes. Se cuenta también, que las brujas untaban las escobas con ungüentos de sustancias alucinógenas y que, al frotarse con ellas la vagina esto era lo que las hacía "volar".
Analizándolo a la distancia, creo que no se diferencia mucho de lo que ocurre un sábado por la noche dentro de cualquier local nocturno, o al menos de lo que algunos intentan que ocurra y sin ser, por ello, acusados de herejes. Pero hace cuatrocientos años el que un grupo de mujeres se reuniera por las noches para charlar, bailar bajo la luna sin pudor (muchas veces desnudas), divertirse en una especie de comunidad femenina y, tal vez, mantener contactos sexuales entre ellas o con el macho cabrío, que quizás haga referencia a varones que a veces las acompañaran... no debía ser fácil de entender.
Así fue como los propios vecinos, quizás por miedo, por envidias, por saldar rencillas o por defectos físicos que no eran de su agrado, se convirtieron en sus primeros acusadores y jueces, llegando a aplicar su propia leyes con sus manos y cometiendo, en muchos casos, mayores aberraciones contra ellas de las que se las acusaba.
Y me tienta seguir comparando e insisto, no dista mucho de la realidad actual, aunque con diferencia de matices. Los inquisidores se han disfrazado y siguen mezclados entre la gente, acusando a quienes se atreven a abrir su mente, a sentirse y mostrarse libres, a quienes se atreven a ser. Y seguramente el castigo ya no es la hoguera, al menos no literalmente, sino la alienación, el despido de un círculo o de un trabajo, el maltrato físico y psicológico, la ablación, los burkas, la discriminación y tantos otros descalabros que ocurren cada día, aún 4 siglos después.
El “Santo” Oficio torturó, quemó y mató en nombre de Dios y, en nombre de sus dioses, los hombres siguen aplicando su justicia “divina”, excepto que sus dioses sólo pueden tener dos nombres posibles: dinero y poder. Dioses que la gente adora cotidianamente y a los que se rinde culto en cada esquina, en los nuevos templos a los que llaman bancos, en la televisión, en las empresas, en todas partes…
A comienzos del siglo XVII los Autos de Fe constituían todo un espectáculo para el pueblo. De hecho, a aquel famoso acto ocurrido en esta ciudad, asistieron más de 20.000 personas procedentes de todas partes y ataviadas con sus mejores galas. Y siguen queriendo asistir, por eso se les sigue dando circo.
De algo estoy segura… de haber vivido en este mismo lugar, pero en 1610, ése día hubiéramos sido doce las quemadas en la hoguera…





Una curiosidad para mi Gallo… Otro de los tantos sitios en los que se celebraban aquelarres por aquel entonces es el poblado de Gallocanta, al suroeste de la provincia de Zaragoza.
Y otra... la imagen es de Goya, se titula "el aquelarre", quien siguió muy de cerca el proceso de Zugarramurdi a través de su amigo, el escritor Fernández de Moratín.

domingo, 14 de febrero de 2010

El erotismo de una loba de las letras


"Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo." Anaïs Nin


Hay quienes confunden erotismo con pornografía. Hay quien prefiere, simple, y pobremente a mi entender, satisfacer sus urgencias “animales” sin atreverse a llegar más lejos. Hay, incluso, quien a ésto lo llama “profilaxis”, como si los sentimientos fueran una especie de enfermedad de la que hubiera que protegerse.
A éstos los llamo los “Coleccionistas de Sexo”. Seres que diseccionan la sexualidad, despojándola de las emociones sin percatarse siquiera que, de ése modo, se pierden la magia que genera el encuentro entre dos cuerpos y dos almas y, con ello, lo único que puede hacerlos llegar al pináculo del placer más absoluto...
Porque es la emoción lo que perdura más allá del contacto físico y es a ella a la que temen... porque es la que seduce y encandila, la que involucra y enreda, la que compromete... otra palabra por la que sienten un pánico íntegro.

Hace casi sesenta años una escritora, libre y audaz, dejó una lección de sensualidad, un alegato al deseo, una descripción magistral de la esencia misma del erotismo, en una carta fechada en diciembre de 1941...

"... Querido coleccionista:
Le odiamos. La sexualidad pierde su fuerza y su magia cuando se hace explícita, automática, exagerada; cuando se convierte en una obsesión mecánica, llega a ser aburrida. Usted nos ha enseñado mejor que nadie lo erróneo que es no combinarla con la emoción, la sed, el deseo, la lujuria, los antojos, los caprichos, los lazos personales, las relaciones más profundas que cambian su color, su sabor, sus ritmos y sus intensidades.
No sabe usted lo que se pierde con su análisis microscópico de la actividad sexual y la exclusión de todo lo demás, sin el combustible que la enciende: lo intelectual, lo imaginativo, lo romántico, lo emotivo. Es todo esto lo que da a la sexualidad sus sorprendentes texturas, sus sutiles transformaciones, sus elementos afrodisiacos. Usted reduce el mundo de sus sensaciones. Lo está marchitando, lo hace pasar sed, lo deja sin sangre [...] No hay dos pieles que tengan la misma textura, nunca hay la misma luz, ni la misma temperatura ni las mismas sombras, ni tampoco el mismo gesto; porque el amante, cuando está encendido por un verdadero amor, puede recorrer la interminable historia de tantos siglos de cuentos de amor. Una enorme gama, enormes cambios de época, variaciones de madurez e inocencia, perversidad y arte, animales graciosos y naturales.
Nos hemos sentado para charlar durante horas preguntándonos qué aspecto debe tener usted. Si usted ha cerrado sus sentidos a la seda, la luz, el color, el olor, el carácter, el temperamento; usted debe estar ahora completamente apergaminado. Hay muchísimos sentidos secundarios que fluyen como afluentes de la corriente principal del sexo, alimentándola. Sólo la unión de los latidos del sexo y del corazón puede crear el éxtasis [...] Hay cosas que el realismo no puede captar, que sólo son captadas por la poesía. Es una cuestión de lenguaje [...] Para ti el acto sexual lo es todo. Pero a veces los sentidos pueden sacar un enorme partido de un simple contacto de manos."

Ella fue Anaïs Nin que nació en Neuilly, una población cercana a París, el 21 de febrero de 1903; de madre franco-danesa y padre cubano; vivió en Barcelona hasta el año de 1914 y murió en Los Ángeles el 14 de enero de 1977. Una escritora francesa a quien se la ha conocido en el mundo literario internacional principalmente por la sincera expresividad y profundidad de sus Diarios y que pasó a la historia por ser una de las primeras mujeres valientes que se atrevieron a escribir relatos eróticos, además de por mantener un affair con Henry Miller y su esposa June durante los años '30. (Hay una película basada en estos hechos, “Henry & June”).
En la década de los cuarenta, Anaïs y Henry Miller sobrevivieron un tiempo escribiendo cuentos eróticos para un hombre anónimo que les pagaba por página, era El Coleccionista de libros. Anaïs Nin lamentaba que el coleccionista no apreciara el talento de la pluma de ambos ya que en repetidas ocasiones les ordenó que se "saltaran la poesía" y se concentraran en el sexo, por que lo demas no le interesaba. Fue entonces cuando Anaïs le escribió esa carta.

Las emociones embellecen la vida y la enriquecen cuando sabemos brindarnos amorosamente a ella llenando de signifado cada pequeño acto, cada cosa que hacemos, decimos y tocamos...
¿Qué otra cosa podría ser, acaso, vivir con pasión?


sábado, 6 de febrero de 2010

Hazme...




Hazme de tus labios beso
hazme de tu piel el roce
hazme de tu boca el néctar
hazme de tu cama el goce

Hazme de tu grito nombre
hazme de tu risa el ánima
hazme de tu voz palabras
hazme de tu macho fémina

Hazme de tu amor la dueña
hazme de tu ardor alivio
hazme de tu mar la orilla
hazme de tus ojos brillo

Hazme de tu cuerpo vida
hazme de tu andar la senda
hazme de tu pecho escudo
hazme de tus manos prenda

Hazme de tu mal remedio
hazme de tu hogar calor
hazme de tu río el cauce
y de tu tela color

Hazme de tus versos musa
hazme de tus alas vuelo
hazme de tu arte parte
hazme de tus sueños velo

Hazme de tu medio el fin
hazme de tu día aurora
hazme de tus prisas meta
hazme de tu tiempo hora

Hazme de tus pies la huella
hazme de tu rezo diosa
hazme de tu sed el agua
hazme de tu jardin rosa



 

viernes, 29 de enero de 2010

A Cyrano...


" Entonces que venga la muerte a llevarse esta locura,
yo he logrado el embeleso,
solo os pido una cosa, un beso..."
(Cyrano de Bergerac)


¿Cómo es posible que amando
como aman los poetas
no utilizaras tus tretas
para venir conquistando?

¿Cómo es posible que siendo
hombre de artes temerosas
pudieras temer las cosas
de los que andan sintiendo?

¿Cómo es posible que echando
a correr por laberintos
tramaras rumbos distintos
por irte de mí alejando?

¿Será que aún siendo el que osa
desafiar a los destinos
comprendías con atino
que el amor era otra cosa?




jueves, 28 de enero de 2010

Epitafio inconcluso...


“En contra tuya volaré con mi cuerpo invencible e inamovible, ¡oh muerte!”.
Virginia Woolf


Cuando ella venga a buscarme le dirán...

Que tenía los ojos vivaces y que había recorrido gran parte del mundo como quien va todos los días al mercado.
Que no conocí más revolución que la que ocurría en mi propio cuerpo y en mi propia vida, de la cual me convertí en ferviente guerrillera.
Que tuve una hija con un hombre concebido en la otra parte del planeta y que igual de diferente era a mí como los lugares en los que fuimos a nacer.
Que estuve a punto de casarme con el hombre más equivocado, hasta que un día decidí no serle fiel a nadie más que a mí misma.
Que sentía una desmedida pasión por los libros que me transportaban a los lugares por donde no me habían llevado ni los trenes, ni los aviones, ni los autobuses, ni los barcos, ni los coches.
Que quizás porque, un día, mi padre me contó que, en su niñez, le intrigaba lo que había más allá de las montañas de su pueblo, es que no me puse límites ni fronteras.
Que viví en tres países diferentes y dejé mi estela por aquellos en los que anduve. Y que también parte de ellos me llevé conmigo para transmitir lo que había visto y derribar las fronteras con la espada del conocimiento.
Que si hubiera existido una bandera universal hubiera sido la mía y la hubiera llevado prendida de mi pecho como el más preciado de los broches.
Que un buen día dejé de trabajar porque, era tal la alegría con la que llevaba adelante mis tareas que no las consideraba trabajo.
Que la música y el amor eran mi pan de cada día. Que me sabía casi todas las letras de memoria y nunca me faltó un hombre que quisiera acompañarme en mis locuras.
Que así como cambiaba de ciudades cambié de religión y me atreví a asomarme por la puerta de otros mundos paralelos a través de los oráculos que llegaban a mis manos.
Que casi no conocí enemigos, los que tuve eran, en realidad, más traidores a sí mismos que a mí.
Que compartía todo lo que amaba, hasta la libertad que le daba a cualquiera que quisiera pasar un rato a mi lado.
Que amé, amé, amé...
Y amé, amé, amé, amé...
... ...
...

Y que...
...sin duda...
...fui muy feliz...


miércoles, 27 de enero de 2010

Pero la piel...



Pero la piel....

la piel es otra cosa...

que no daría...

por un solo instante....

al menos...

aunque no me baste...

aunque una vida...

pueda parecerme un instante...

cuando tus manos me tocan...

porque todo tiempo es poco....

cuando lo mide el deseo...


lunes, 25 de enero de 2010

...Y vivieron feos para siempre



No, no voy a pensar que eres fantástico,
ni siquiera me creeré que seas único.
Admitiré, sencillamente, que eres un hombre,
imperfecto, como todos los hombres.

Sensata, me preguntaré entonces,
si estoy dispuesta a compartir
mis defectos con los tuyos.

Y si te parecen brutales mis palabras,
debes saber, mi enamorado,
que no te habrán hecho jamás
declaración de amor más acertada
que la que aquí te plasmo.

Entonces…
No esperes que te crea perfecto.
Ni ansíes que te idealice,
pues eso sería, sin duda,
el principio del fin…

Si Disney engalanó al príncipe azul
para ocultarnos al sapo,
Steig nos regaló al ogro verde,
que aparentando ser bestia,
esconde en sí una gran bondad.

Y yo que no quiero ser bruja,
disfrazada de Blancanieves,
Me convertiré en ogresa
Para vencer al cobarde
Y suspirar por mi ogro apasionado

Hoy…
Me declaro Fiona
 para ti…
mi adorado Shrek!



domingo, 24 de enero de 2010

Amores platónicos, amores soñados



“Borges se enamoró por primera vez en Buenos Aires, allá por 1921, cuando él tenía veintidós años. La muchacha se llamaba Concepción Ortega, y era una guapa adolescente a la que conoció en casa de tres amigas comunes, las hermanas Lange. Aquella pasión juvenil se enfrió a causa de la distancia, pues Borges tuvo que partir en un viaje a Europa. En su libro Borges, esplendor y derrota, María Esther Vázquez (que fue ayudante personal y amiga del autor) cuenta que él le explicó, muchos años después, que en realidad no estaba enamorado de Concepción, sino de la idea que tenía de ella, cosa por otra parte bastante frecuente en los amores de juventud. Con todo, aquel flirteo adolescente dejó en Georgie gratos recuerdos. Su experiencia con Concepción Ortega estuvo libre de amarguras, y fue muy distinta a las que vendrían después.” (Del libro “Tristezas de amor” de Marta Rivera de la Cruz)

Enamorarse, no de una persona, sino de la idea que de ella se tiene… Es como amar un concepto y elegir una imagen para que en él encaje… Un amor en busca de objeto… Entonces, ¿es verdad que uno elige de quién enamorarse? ¿O sólo busca amores platónicos cuando la realidad no le regala uno verdadero?

El amor del que hablaba Platón se refiere, a grandes rasgos, a un sentimiento en el que la persona amada está idealizada y forma parte de un sueño, de una ilusión a la que se le da la forma que la imaginación decide darle día a día.
Es como una unión utópica entre dos personas que no deja de ser una expresión de amor hacia uno mismo, hacia las propias fantasías que de este sentimiento se tienen. Idealizamos a alguien porque nos enamoramos de nuestro propio reflejo en ese otro y es un amor libre de riesgos porque en lo que pensamos y sentimos no hay testigos, por lo tanto podemos dar rienda suelta a nuestros más locos sueños sin límites ni censuras y transformarlos en creatividad.
Amar a alguien imposible, vivir la frustración y la esperanza del encuentro y tejer, en medio, una red de situaciones posibles. ¿Nos es acaso como vivirlas, de alguna manera?

¿Nos enamoramos de un ideal o idealizamos a aquel de quien nos enamoramos?
Fue Borges quien, también, dijo en Otro poema de los dones que es «el amor, que nos deja ver a los otros / como los ve la divinidad» algo que ya había expresado antes en Luna de enfrente, cuando escribió «…te veré por vez primera, quizá, / como Dios ha de verte» y que, según explicó en diversas entrevistas, significa «que una persona enamorada ve a la otra como Dios la ve, es decir, se da cuenta de que la otra persona es única».

¿Será que un escritor necesita alimentar su creatividad a través de la vivencia de historias, sean éstas reales o no? ¿Será que un artista necesita sentir la belleza, como sea, para transformarla en arte?
Dice Umberto Eco, en su Historia de la Belleza, que los románticos se imaginaron una Edad Media llena de heroísmo, dulzura y, valga la redundancia, de... 'romanticismo'.
Que la realidad sea, seguramente, mucho menos literaria, ¿qué importa en realidad? ¿No dicen que la historia la escriben los que ganan y la literatura, los que sueñan?

Así que… ¡Sigamos soñando! Porque como afirmaba Jorge Luis “el peor de los pecados, es no ser feliz…”

Es bajo esta luz...



Con la juventud doliéndome en la piel,
vestida de antiguo luto
y un flamante rimel profanando mis mejillas,
te vi por primera vez pero sin verte…

Tanteando el mundo desde mi ingenua guarida,
descubrí en ti al hombre,
lo admiré, y por dejarme encandilar
te creí inalcanzable…

Ahora es el momento en que, acortando las distancias,
nos reconocemos sin velos
entregándonos al más puro de los verbos,
que seguro es el amor…

Ven, acércate y concédele una tregua a tu guerrero
que es bajo esta luz que quiero amarte,
inventarnos nuestro propio mantra
y cantarle a esta pasión…

¿Qué si temo? ¿Acaso no lo sabes?
Tengo un vértigo absoluto,
pero déjame confiar en cuánto un hombre puede amar una mujer
y viceversa…


viernes, 22 de enero de 2010

Adagio para un amor


“Seremos lo que haremos juntos” (André Gorz)

Recojo los versos que ayer dejaste y los hago míos porque sé reconocerme en ellos. Con una habilidad digna de un mago, has sabido sondear en mi alma y extraer de ella lo que, durante este largo y silencioso “tempo”, me ha unido a ti y, a la vez, separado.
Y si ves que me pongo melancólica, permítemelo una vez más pero no te preocupes, que la melancolía no siempre es sinónimo de tristeza. A veces es simplemente recordar y eso representa mucho más que tener a alguien presente en la memoria, significa volver a pasarlo por el corazón.
Y, casi sin darme cuenta, voy dejando que vuelvas a entrar en mi alma de puntillas, que sueñes que mi corazón atesora el alma de la mujer con la que vas a morir....
Entre tus versos se me coló el recuerdo de otra historia de amor, pero esta vez uno posible y más cercano en el tiempo, el de André Gorz y su esposa Dorine. Una especie de Romeo y Julieta del siglo XXI pero cuya imposibilidad de seguir amándose no era ni una disputa familiar, ni la distancia. Podría decirse que, no sólo no fue imposible, sino uno de los amores más posibles de la historia, un amor envidiable, un romance del que cualquiera quisiera ser protagonista. Entonces ¿Cuál era la imposibilidad que tanto los atormentaba a ambos? La incapacidad de seguir siendo sin el otro…
Pocos meses antes de que los dos apareciesen muertos en su casa, Gorz escribía a su amada Dorine: “Recién acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, sólo pesas cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante, deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. Hace poco volví a enamorarme de ti una vez más y llevo de nuevo en mí un vacío devorador que sólo sacia tu cuerpo apretado contra el mío. (...) Espío tu respiración, mi mano te acaricia. A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos.”
Fue un sábado, para que nadie pudiera auxiliarlos. Ingirieron una mezcla fatal de medicamentos y, cuando encontraron sus cuerpos, yacían uno junto al otro, siempre inseparables, como lo fueron en vida desde que se conocieron en 1947.
¿Sabes? Para Gorz, la mayor dificultad radicaba en la imposibilidad de explicar filosóficamente por qué uno ama y espera ser amado por una persona. Porque ¿cómo no amar hasta la muerte a la mujer que le hizo “descubrir la riqueza de la vida, amándola a través de ella”? A aquella joven dulce que le hizo olvidar que “no podía pasar más de dos horas con una muchacha sin aburrirse y hacérselo sentir”. Dorine, una mujer que lo “hacía sentirse en otro mundo”, pero que por encima de todo le permitió “asumir su propia existencia”.
Finalizo con tus bellísimas palabras y me atrevo a decir que, sin duda, Dorine y André han podido “encontrar la paz propia del que muere amando.”
¿Seguirá el mundo regalándonos más historias de amor como ésta?

miércoles, 20 de enero de 2010

La caricia tardía

"Esto es amor, quien lo probó, lo sabe" (Lope de Vega)


Como en vuelo de pájaro me llegan tus ojos
una tarde perfumada por acacias y nardos
y al tiempo que cae la noche
se me van cayendo las vergüenzas
junto con la ropa.


Y van enredándose tus dedos
cual mariposas entre el negro de mi pelo,
mientras un brazo ávido me arrastra hacia tu cuerpo,
igual que en un paso de baile,
jugando con mi cintura.


Un cuerpo que se estremece en otro que lo desea,
bocas cómplices de besos postergados
para pieles inexploradas
con sed de entregas dilatadas
abandonadas a la concupiscencia.



sábado, 16 de enero de 2010

Páseme a buscar cuando quiera


Soy una romántica incurable… lo sé, pero es que no quiero curarme. El caso es que si no me someto inmediatamente a tratamiento, me dicen que puedo acabar mis días en uno de esos lugares que siempre, e indefectiblemente, tienen un parque rodeado de árboles en los que, por las tardes, cantan los pajaritos y te sacan a pasear para que los oigas… ¿Será que estas volátiles avecillas tienen algún poder benéfico que aún desconozco? Y, como si de una enfermedad peligrosa se tratase, además de no dejarte salir, te obligan a estar encerrada con personas de tu mismo sexo. ¿Es que no existen también caballeros que padezcan de romanticismo agudo? Así sería más divertido y estoy segura de que sabría encontrarle el poder sanador a más de un “pajarito”… Pero me estoy yendo por las ramas, que para hablar de pájaros no está mal, pero no es el tema…
Sin embargo, debe ser verdad que no existen ya de esos enamorados galantes y, si existen, deben estar escondidos y en peligro de extinción, o también encerrados en uno de esos lugares con jardines; porque hace años que no me regalan flores… Y, como he dejado bien claro al principio que soy una negada, me niego a creer que no me las merezco, por lo que, cada día salgo de mi casa y, al regresar, justo antes de que se abra el ascensor, me imagino que en mi puerta me espera un enorme ramo lleno de pimpollos a punto de florecer… Pero no… de un tiempo a esta parte, lo único que me encuentro son “capullos” (entiéndase la palabra en su acepción española que vendría a significar, algo así como, gilipollas, que son individuos cuya inteligencia no les alcanza y se comportan como cabrones), de eso sí que está lleno, aunque no es mi intención hablar de ellos, puesto que no merecen mi más mínima consideración.
El otro día, sin ir más lejos, leía por ahí que la culpa de que las mujeres tengamos altas expectativas en cuanto a hombres es de Disney, que nos mandó a buscar al príncipe azul, aún sabiendo que sólo encontraríamos sapos. ¡Vaya broma de mal gusto! Hasta podría proponer que vayamos todas a descongelar a este señor y le digamos unas cuantas cosas… No, tampoco merece la pena…
Decía que soy una romántica (incurable, sí) y, como tal, tengo una lista de cosas de las que me gustaría que el hombre que me ame fuera capaz, por ejemplo, de enamorarse perdidamente de mi, de dedicarme poesías y canciones, de no esconder su amor, de saber hacerme reír, de respetar mis tristezas… Que sea capaz de descifrar a la otra mujer que anida dentro de mí, de comprometerse, de saberme su amiga y confidente, de contarme a su lado cuando haya que defenderse frente al enemigo, de entregarse a mi amor sin miedos… Que sea capaz de ser compañero en las cotidianeidades de la vida, de respetar mi individualidad y hacer valer la suya… Que quiera seguir creciendo como persona a mi lado, sin temor de descubrir sus vulnerabilidades y sin asustarse de las mías…
¿Pido mucho? No lo sé… Es lo que ofrezco y creo que es lógico seguir creyendo que pueda haber alguien que quiera y sea capaz de dar lo mismo…
No soy la camarera, pero, desde hace dos meses lo veo frecuentar este bar y pedir un café tras otro. Lo sé porque cada día me siento en la mesa del rincón… siempre en la misma, porque es desde la que mejor se pueden observar a las personas… por eso pude advertir su presencia, puntual, precisa… ¿Sabe? Creo que la soledad a veces tiene esas cosas, la necesidad de asirse a algún tipo de ritual, a cosas que se repitan, como para sentir que, cada día, hay algo que nos espera… Bueno, que no quiero ponerme melancólica. Yo sólo quería decirle que, hace un par de días, me tomé un atrevimiento. La propina no la cogí, pero la carta sí. La verdad es que, aunque pueda enfadarle mi atrevimiento, no me arrepiento… y sé, casi con certeza, que usted tampoco lo hará… Es más, puede que hasta le haya salvado la vida, o el corazón, que para el caso es lo mismo…
Como le decía, leí su carta y tuve la sensación de haber encontrado a otro loco como yo que, para mi suerte, tampoco estaba aún aislado en ningún jardín con pajaritos… y necesito que usted sepa lo siguiente: que sus razones para no tenerlo en cuenta no me asustan, es más, ni siquiera las considero razones como para no tener en cuenta a alguien… exceptuando lo de hacer sonar los timbres de las casas para luego darse a la fuga… pero seguro que eso es algo que podremos superar… juntos…
Ahora viene lo más interesante, aquello que sí le gustaría hacer con alguien… Aunque no me lo haya pedido, tiene que saber que me atrevo, que acepto, que me gusta todo, aunque si le voy a ser sincera, no estoy acostumbrada a hacer pedorretas en los actos públicos, pero creo que todo es cuestión de probar…
Me he enterado que lo llaman el Gallo y, si es verdad que las aves tienen poderes curativos, seguramente usted pueda sanarme…
Escribo: PASEME A BUSCAR CUANDO QUIERA y marco 153 281 44… Su mensaje ha sido enviado.


(Esta entrada está relacionada con la publicada en este mismo blog el 3/01/2010 http://lobaygallo.blogspot.com/2010/01/sostiene-el-gallo_03.html)

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